Suman 400 asesinatos en Nezahualcóyotl, durante la administración de Adolfo Cerqueda
Noel F. Alvarado
El municipio de Nezahualcóyotl, Estado der México, se desangra sin control. Y, es que más de 400 asesinatos se han cometido en la administración del alcalde Adolfo Cerqueda Rebollo, los cuales exhiben un municipio atrapado en una guerra criminal donde células de La Unión Tepito y la Anti-Unión se disputan el territorio a balazos, dejando una estela de ejecuciones, narcomenudeo y cobro de piso… y una realidad que nadie ha logrado contener y sus habitantes sufren la inseguridad que se vive a diario en este municipio.
Las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y del gabinete de seguridad del gobierno del Estado de México son claras y contundente: la violencia homicida se ha mantenido como una constante durante la actual administración de Adolfo Cerqueda Rebollo.
En 2022 se registraron alrededor de 110 homicidios dolosos; en 2023 la cifra superó el centenar; en 2024 se mantuvo cercana a los 95 casos y en 2025 volvió a repuntar a niveles similares. En los primeros meses de 2026, los asesinatos continúan acumulándose, confirmando que el problema no ha sido resuelto, sino apenas contenido.
Colonias como Benito Juárez, La Perla, El Sol, Agua Azul y Metropolitana se han convertido en focos rojos permanentes, donde los reportes de balaceras, ejecuciones y hallazgos de cuerpos abandonados en la vía pública son recurrentes. En estas zonas, la presencia del crimen organizado no es eventual: es cotidiana.
Detrás de esta violencia opera una estructura criminal bien definida. Células de La Unión Tepito han extendido su influencia hacia Nezahualcóyotl mediante grupos como “Los Tanzanios” y “Los Molina”, encargados del narcomenudeo, la extorsión y el control de calles, principalmente en zonas limítrofes con la Ciudad de México.
Enfrente se encuentran células de la Anti-Unión Tepito, que han tomado fuerza en el municipio con grupos como “Los Catalinos”, integrados por exmiembros y operadores rivales que disputan el territorio con violencia extrema, generando enfrentamientos que derivan en ejecuciones directas y ajustes de cuentas.
A este escenario se suman bandas locales como “Los Mazos”, “Los Cholos” y “Los 300”, que operan como células independientes o como brazos de organizaciones mayores, participando en delitos como robo con violencia, secuestro exprés y distribución de droga. Estas agrupaciones han encontrado en la fragmentación criminal un terreno fértil para expandirse.
La disputa es frontal y sin tregua. El control de puntos de venta de droga, rutas de distribución y zonas de cobro de piso ha convertido a Nezahualcóyotl en un tablero de guerra donde cada calle representa un interés económico. Las ejecuciones, en muchos casos, responden a traiciones internas, invasión de territorios o ajustes de cuentas.
Reportes de seguridad advierten que estas células operan con estructuras completas: halcones que vigilan movimientos, distribuidores que controlan la venta de droga y sicarios que ejecutan órdenes, lo que les permite mantener el control territorial y responder con violencia ante cualquier amenaza, incluidos operativos policiacos.
A pesar de los despliegues de seguridad y operativos coordinados entre autoridades municipales, estatales y federales, la desarticulación de estas células no ha sido total. Por el contrario, la fragmentación ha provocado que nuevos grupos emerjan, manteniendo viva la disputa y prolongando la violencia.
La percepción ciudadana no mejora. Habitantes de estas colonias viven bajo la constante amenaza de la delincuencia, donde el miedo a quedar en medio de una balacera o ser víctima de extorsión forma parte de la vida diaria. La desconfianza hacia las autoridades también se mantiene, alimentada por la falta de resultados contundentes.
Así, durante la administración del presidente municipal, Adolfo Cerqueda Rebollo, Nezahualcóyotl se mantiene en una peligrosa estabilidad: la violencia no se ha disparado de manera descontrolada, pero tampoco ha sido erradicada. Se sostiene en niveles que siguen cobrando vidas y dejando claro que el crimen organizado no solo está presente, sino que domina amplias zonas del municipio. Porque en Neza, la guerra no ha terminado… y nadie ha logrado detenerla, pese a las acciones operativas de combate a estos grupos delictivos.
Noel F. Alvarado
El municipio de Nezahualcóyotl, Estado der México, se desangra sin control. Y, es que más de 400 asesinatos se han cometido en la administración del alcalde Adolfo Cerqueda Rebollo, los cuales exhiben un municipio atrapado en una guerra criminal donde células de La Unión Tepito y la Anti-Unión se disputan el territorio a balazos, dejando una estela de ejecuciones, narcomenudeo y cobro de piso… y una realidad que nadie ha logrado contener y sus habitantes sufren la inseguridad que se vive a diario en este municipio.
Las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y del gabinete de seguridad del gobierno del Estado de México son claras y contundente: la violencia homicida se ha mantenido como una constante durante la actual administración de Adolfo Cerqueda Rebollo.
En 2022 se registraron alrededor de 110 homicidios dolosos; en 2023 la cifra superó el centenar; en 2024 se mantuvo cercana a los 95 casos y en 2025 volvió a repuntar a niveles similares. En los primeros meses de 2026, los asesinatos continúan acumulándose, confirmando que el problema no ha sido resuelto, sino apenas contenido.
Colonias como Benito Juárez, La Perla, El Sol, Agua Azul y Metropolitana se han convertido en focos rojos permanentes, donde los reportes de balaceras, ejecuciones y hallazgos de cuerpos abandonados en la vía pública son recurrentes. En estas zonas, la presencia del crimen organizado no es eventual: es cotidiana.
Detrás de esta violencia opera una estructura criminal bien definida. Células de La Unión Tepito han extendido su influencia hacia Nezahualcóyotl mediante grupos como “Los Tanzanios” y “Los Molina”, encargados del narcomenudeo, la extorsión y el control de calles, principalmente en zonas limítrofes con la Ciudad de México.
Enfrente se encuentran células de la Anti-Unión Tepito, que han tomado fuerza en el municipio con grupos como “Los Catalinos”, integrados por exmiembros y operadores rivales que disputan el territorio con violencia extrema, generando enfrentamientos que derivan en ejecuciones directas y ajustes de cuentas.
A este escenario se suman bandas locales como “Los Mazos”, “Los Cholos” y “Los 300”, que operan como células independientes o como brazos de organizaciones mayores, participando en delitos como robo con violencia, secuestro exprés y distribución de droga. Estas agrupaciones han encontrado en la fragmentación criminal un terreno fértil para expandirse.
La disputa es frontal y sin tregua. El control de puntos de venta de droga, rutas de distribución y zonas de cobro de piso ha convertido a Nezahualcóyotl en un tablero de guerra donde cada calle representa un interés económico. Las ejecuciones, en muchos casos, responden a traiciones internas, invasión de territorios o ajustes de cuentas.
Reportes de seguridad advierten que estas células operan con estructuras completas: halcones que vigilan movimientos, distribuidores que controlan la venta de droga y sicarios que ejecutan órdenes, lo que les permite mantener el control territorial y responder con violencia ante cualquier amenaza, incluidos operativos policiacos.
A pesar de los despliegues de seguridad y operativos coordinados entre autoridades municipales, estatales y federales, la desarticulación de estas células no ha sido total. Por el contrario, la fragmentación ha provocado que nuevos grupos emerjan, manteniendo viva la disputa y prolongando la violencia.
La percepción ciudadana no mejora. Habitantes de estas colonias viven bajo la constante amenaza de la delincuencia, donde el miedo a quedar en medio de una balacera o ser víctima de extorsión forma parte de la vida diaria. La desconfianza hacia las autoridades también se mantiene, alimentada por la falta de resultados contundentes.
Así, durante la administración del presidente municipal, Adolfo Cerqueda Rebollo, Nezahualcóyotl se mantiene en una peligrosa estabilidad: la violencia no se ha disparado de manera descontrolada, pero tampoco ha sido erradicada. Se sostiene en niveles que siguen cobrando vidas y dejando claro que el crimen organizado no solo está presente, sino que domina amplias zonas del municipio. Porque en Neza, la guerra no ha terminado… y nadie ha logrado detenerla, pese a las acciones operativas de combate a estos grupos delictivos.






